De cuestionar el Parque Industrial a presentarlo como novedad: 14 años de abandono bajo la gestión Dinápoli

El Gobierno municipal de General Belgrano anunció este martes, la presentación del proyecto del Sector Industrial Planificado. La iniciativa fue comunicada como una apuesta al desarrollo productivo y a la generación de empleo, aunque la puesta en escena vuelve a poner sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿por qué recién ahora, después de más de una década de gestión, esas tierras vuelven a ser consideradas aptas para el desarrollo industrial?

Las 15 hectáreas ubicadas sobre la Ruta 41 habían sido adquiridas durante la gestión del exintendente Jorge Eijo en el año 2012 con una planificación que iba mucho más allá de la simple compra de tierras. El proyecto original contemplaba un desarrollo industrial orientado especialmente a los sectores tecnológico y alimenticio, articulado además con el Centro Universitario de General Belgrano.

A esta contradicción se suma otro antecedente: durante años, la gestión Dinápoli también dejó en segundo plano el proyecto del Centro Universitario, otra iniciativa que había comenzado durante la gestión de Eijo. Así, tanto el Parque Industrial como el Centro Universitario fueron proyectos impulsados originalmente en aquel período, luego abandonados o relegados durante años.

La situación plantea una pregunta inevitable: ¿se apostó durante años a que los belgranenses olvidaran quiénes impulsaron originalmente estos proyectos para luego presentarlos como propios? Más allá de los anuncios, la contradicción queda expuesta: proyectos que comenzaron hace 14 años, fueron cuestionados o abandonados durante buena parte de la gestión Dinápoli y hoy vuelven a ocupar el centro de la agenda oficial o intento de “iniciativa política”.

Desde el 2015, la gestión del intendente Dinápoli cuestionó la utilidad de esas tierras para un desarrollo industrial. Incluso se argumentó que existían razones técnicas que impedían avanzar con un parque industrial en ese lugar.

Pasaron los años. Y las tierras permanecieron allí, sin el desarrollo que alguna vez se había proyectado.

Ahora, 14 años después de aquella compra, el mismo lugar vuelve a ocupar un lugar central en el discurso oficial y es presentado como una oportunidad para impulsar el desarrollo productivo de General Belgrano.

La contradicción resulta difícil de pasar por alto: lo que durante años fue cuestionado y considerado inviable, hoy aparece nuevamente como una herramienta estratégica para el crecimiento del distrito.

El anuncio también abre otro interrogante. Si el Parque Industrial constituye hoy una de las grandes apuestas para generar empleo y oportunidades productivas, ¿por qué se esperó más de una década para poner en valor el proyecto y las tierras?

Después de 11 años de gestión, el Gobierno de Dinápoli parece volver sobre una iniciativa que durante buena parte de estos años permaneció abandonada. Y ahora deberá explicarles a los belgranenses cómo pretende generar trabajo genuino, inversión y desarrollo productivo, justamente a partir de un proyecto que durante años fue dejado de lado.

Más que celebrar únicamente el anuncio, el desafío será explicar qué cambió para que aquello que durante años no servía, ahora sí sirva, y por qué General Belgrano tuvo que esperar 14 años para volver a hablar seriamente de generación de empleo.

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