Blindar las PASO: los acuerdos y los limites de la Unidad Peronista

Por Sebastián Cazón

La cumbre del G11 peronista transcurrió, esta vez, en un clima de marcada distensión. “La de agosto había sido medio tensa”, admitió el formoseño José Mayans. Incluso hubo espacio para que Máximo Kirchner y Axel Kicillof mantuvieran charlas de pasillo en distintos momentos de la cena. Fue un ensayo de convivencia cordial en medio de una interna que conserva intactos sus conflictos de fondo. Entre los presentes se impuso la convicción de que la disputa por la conducción no puede obturar el camino hacia 2027. Sobre ese entendimiento elemental trabajan en una estrategia electoral sostenida en tres pilares: preservar la unidad ante todo, blindar las PASO para dirimir las diferencias y construir un frente político que trascienda las fronteras del PJ. “Hay que ampliar hacia el campo popular, no alcanza solo con el peronismo”, sintetizó el anfitrión, Sergio Ziliotto. En el balance, todos los sectores coinciden en que fue un “muy buen segundo paso”, aunque reconocen que aún queda todo por resolver. En la Gobernación bonaerense prefieren moderar las expectativas. Advierten que el acercamiento no puede desembocar en un pacto cerrado entre cúpulas y reclaman una competencia abierta al electorado. En noviembre, el Congreso del PJ bonaerense será una primera prueba para comprobar si el deshielo se traduce en acuerdos concretos. En el massismo, mientras tanto, no descartan apostar por una figura que no cargue con las divisiones internas ni con el peso de una imagen pública deteriorada.

En agosto, los asistentes habían llegado al hotel Emperador con la cautela de quienes saben que cualquier palabra podía herir susceptibilidades. En la cumbre de esta semana, la conversación fluyó con mayor naturalidad, en una atmósfera menos cargada. Las urgencias parlamentarias y provinciales (la suspensión de las PASO y la confección del Presupuesto) sirvieron de puente para descomprimir las peleas y avanzar en el armado hacia 2027. El diálogo directo entre Máximo Kirchner, Kicillof y Massa fue recurrente, sobre todo en cuestiones económicas, como el panorama cambiario, la curva de pagos de la deuda y la acumulación de reservas del Banco Central. “Fue un intercambio normal de compañeros haciendo análisis político, como debe ser”, señaló uno de los once protagonistas.

El contexto propició, además, cruces al pasar. La renovación de un mate lavado encontró al líder de La Cámpora y al gobernador bonaerense en el sector de las bebidas, donde mantuvieron una breve conversación privada. Desde ambos sectores aclararon que durante la jornada no se abordaron las disputas internas, el dilema de las candidaturas ni el enfrentamiento por la conducción del espacio. Tampoco se habló sobre el devenir del PJ bonaerense, que tendrá su Congreso partidario a mediados de noviembre, cuando Máximo Kirchner asuma su titularidad. Ese cónclave marcará el verdadero estado de situación del vínculo.

Para entonces, el kirchnerismo espera contar con un pronunciamiento favorable de las Naciones Unidas que le dé mayor sustento al reclamo de revisión de la condena de Cristina ante los tribunales argentinos. La decisión, inevitablemente, también impactará en la pulseada electoral.

Unidad sí, pacto secreto no

En La Plata celebran que el peronismo haya instaurado y sostenido una mesa política amplia, aunque moderan el optimismo. “Esto no puede terminar en una negociación secreta”, advierten. La preocupación del kicillofismo es terminar perdiendo la discusión interna en un escritorio. “No puede pasar que la gente sienta que todo esto lo van a arreglar tres personas en una oficina”, explicaron. El escenario que esperan es que cada proyecto compita a nivel nacional y provincial, y que sea la voluntad popular la que defina a través de las PASO o de una interna abierta. “Lo peor que nos puede pasar es que este tipo de reuniones pongan en pausa la construcción. Eso beneficiaría a Milei”, indican.

Si bien repiten que aún no es momento de hablar de candidaturas, en la Gobernación están convencidos de que les ganan a todos los candidatos, incluida Cristina Kirchner. Además, retrucan a quienes cuestionan el tiempismo de Kicillof. “Hasta hace poco había una moda de decir que Axel se adelantó a las circunstancias, que iba a terminar como Larreta. Y ahora la moda es decir que Axel es un tibio, que no se lanza como candidato. ¿Cómo es? ¿Se había larretizado por lanzarse antes o ahora es un tibio porque no se lanza?”, se quejó este fin de semana el ministro Carlos Bianco.

Mirar los números y a los tapados

Massa, cada vez más cerca de Cristina Kirchner, cultiva el papel de articulador de la unidad sin descartar una candidatura. “Para mí, lo más importante es construir una alternativa para ganar el año que viene”, les explicó a los rectores universitarios con los que se mostró. “El rol personal es secundario. Si uno es el mejor para ganar, es el mejor y compite. Si otro está mejor, uno ayuda a que el otro compita para ganar”, completó. Con esa fórmula, el tigrense se ofrece como armador, pero sin bajarse de la pelea. No es casualidad que las definiciones electorales hayan llegado unos días después de visitar a la expresidenta en San José 1111, con quien dialoga frecuentemente.

En el revoleo de escenarios, hay quienes lo empujan a buscar la Gobernación bonaerense. El tigrense lo desestima con la siguiente lógica: si tiene volumen electoral para quedarse con el distrito más grande del país, no estaría muy lejos de poder triunfar a nivel nacional. En síntesis, estando tan cerca, ¿por qué se quedaría con el premio chico?

Con las encuestas en la mano, en el massismo también prestan atención a una premisa que Milei repite como un mantra: “La sociedad no va a querer volver para atrás”. Esa lectura le baja el precio relativo a los dirigentes peronistas que ocuparon el centro de la escena política durante las últimas dos décadas. La advertencia alcanza tanto al propio Massa como a Kicillof y Cristina Kirchner. Por eso, en caso de que los números no cierren, comienzan a explorar nombres que no carguen con los prejuicios de buena parte de la opinión pública. En esa nómina podrían figurar el sanjuanino Sergio Uñac y el santiagueño Gerardo Zamora, entre muchos otros. Tampoco descartan que sea una mujer quien encabece la disputa electoral contra Milei.

Un poco más cerca, pero igual de lejos

Mientras se elaboran proyectos y se aventuran nombres, el peronismo encontró en la agenda legislativa las bases del programa de gobierno que buscará impulsar en 2027. La consigna que pretende instalar es que el problema no se agota en Milei, sino que reside en un modelo de ajuste insostenible, que deja a las provincias sin obra pública, a las universidades sin financiamiento, a las personas con discapacidad sin pensiones y a las familias atrapadas en deudas. El desafío, entienden, será convencer a la sociedad de que la estabilidad macroeconómica es compatible con un modelo inclusivo de producción y trabajo.

Así, bajo este marco de acuerdos y límites, los distintos sectores del peronismo se acercan cuando debaten el rumbo y se alejan cuando discuten quién lo conducirá.

FUENTE PAGINA 12

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