El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves 5 de noviembre, en medio de una profunda crisis política y financiera que sacude al país. La decisión se conoció mientras el Congreso debatía iniciar un juicio político en su contra.
La salida de Peña representa un fuerte golpe político para el gobierno paraguayo y adquiere una particular relevancia en Argentina: el mandatario había sido señalado por el presidente Javier Milei como un modelo de gestión y un ejemplo a seguir por su desempeño económico.
La crisis que precipitó su renuncia está vinculada a la intervención de Ueno Bank, una importante entidad financiera digital que mantenía vínculos empresariales con el entorno del presidente. La medida dejó a millones de clientes sin acceso a sus ahorros y desató protestas en las calles de Asunción.
El derrumbe de la entidad financiera provocó una fuerte reacción social. Según los primeros reportes, Ueno Bank tenía cerca de 2,9 millones de clientes y administraba alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos. La intervención se produjo luego de detectarse graves problemas de solvencia y operaciones crediticias cuestionadas.
La situación escaló rápidamente: minutos después del anuncio de renuncia, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 78 votos, avanzar con el juicio político. El proceso deberá continuar en el Senado. El vicepresidente Pedro Alliana aparece como sucesor para completar el mandato hasta 2028.
EL DATO POLÍTICO QUE RESUENA EN ARGENTINA
En septiembre de 2025, durante su participación en la CPAC Paraguay, Milei había sido contundente al elogiar al país vecino: «Paraguay es un ejemplo de lo que hay que hacer en materia económica». También destacó su crecimiento, la baja inflación y el régimen de maquila.
Ahora, la renuncia de Peña, en medio de un escándalo financiero y una crisis institucional, abre un nuevo escenario político y deja una pregunta inevitable sobre aquel modelo que el presidente argentino destacaba como referencia para la región.