Reclamo social por la salud pública y fuertes críticas a la gestión de Dinápoli

Reclamo social por la salud pública y fuertes críticas a la gestión de Dinápoli

11 enero, 2026 Desactivado Por Mirada Central

La salud pública de General Belgrano vuelve a quedar bajo fuerte cuestionamiento. Y ya no se trata solo de fallas estructurales o casos puntuales, sino de una profunda crisis de confianza social. Comentarios en redes sociales, publicaciones en medios locales y testimonios vecinales reflejan el creciente malestar por la situación que atraviesa el sistema sanitario local durante la gestión del intendente Osvaldo Dinápoli.

El hecho que terminó de conmover y sacudir a la comunidad fue la muerte de Mía, una nena de 10 años del paraje Chas, a causa de hantavirus. Su fallecimiento no solo generó dolor, sino también indignación, y reactivó reclamos que vecinos vienen expresando desde hace tiempo: diagnósticos tardíos, atención deficiente y sensación de desamparo frente a emergencias de salud.

A este escenario se suma hoy un punto que aparece con fuerza en el reclamo social: la ausencia política del intendente. Vecinos y dirigentes coinciden en una crítica que se repite con insistencia: no se sabe qué piensa Osvaldo Dinápoli sobre los temas que más preocupan a la comunidad. Su voz no aparece en los momentos difíciles y solo se lo escucha en contextos cómodos, sin repreguntas ni debate.

La comunidad reclama conducción. Reclama saber qué piensa el jefe comunal frente a una tragedia que golpeó de lleno a General Belgrano. En un contexto de dolor e incertidumbre, el silencio no calma: agrava.

En redes sociales, los testimonios de belgranenses exponen un cuadro alarmante:

“Personas que se fueron por mala praxis. Personas que ya no están. Personas que sobrevivieron solo porque fueron a otro hospital. Personas que se salvaron por reaccionar a tiempo y buscar otro centro de salud. Después de lo que pasó con esta niña tan amada, Mía… ¿no es hora de despertar?”

Otros mensajes apuntan directamente a la atención en la guardia: “¿A cuántos les pasó que en la guardia los mandaron a su casa con un ibuprofeno cada seis horas y nada más?”

El enojo social también se profundizó tras el comunicado oficial difundido luego del fallecimiento, que fue leído por muchos vecinos más como una acción tardía y preventiva que como una respuesta política y sanitaria acorde a la gravedad del caso. La crítica fue clara: la prevención no puede activarse “con el diario del lunes” ni limitarse a un comunicado posterior a una muerte.

La prevención debe ser una política pública permanente, sostenida durante todo el año, con campañas, controles, información clara y presencia territorial. No una reacción cuando el daño ya está hecho.

La frase que hoy recorre General Belgrano resume el clima social: “Algo tiene que cambiar, y urgente.” No solo en el sistema de salud, sino también en la forma de gobernar, comunicar y asumir responsabilidades.

La muerte de Mía dejó una herida profunda. Pero también dejó una pregunta que la sociedad espera que alguien responda con hechos y no con silencios: ¿Quién conduce General Belgrano cuando las cosas se ponen difíciles?

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