“Rocas congeladas que no sirven”: Ignorante frase de senadores libertarios sobre glaciares

“Rocas congeladas que no sirven”: Ignorante frase de senadores libertarios sobre glaciares

27 febrero, 2026 Desactivado Por Mirada Central

El debate por la reforma de la Ley de Glaciares dejó al descubierto algo bastante más grave que “diferencia políticas”, porque mostró la más absoluta y alarmante ignorancia científica en boca de legisladores nacionales. En plena sesión del Senado, los senadores libertarios Bruno Olivera y Enzo Fullone (de San Juan y Río Negro) justificaron el avance sobre la norma ambiental afirmando que existen glaciares que serían simples “rocas congeladas que no sirven para nada”.

Lejos de tratarse de una provocación discursiva, la frase condensa una mirada profundamente errónea sobre cómo funciona el sistema glacial.

En su exposición, Olivera cuestionó que la normativa vigente proteja definiciones demasiado amplias. Afirmó que hoy se termina resguardando “absolutamente todo lo que no es agua” y que se equipara una geoforma con función hídrica con “una roca congelada a 4.000 metros de altura que no tiene ninguna injerencia hídrica“.

Fullone, de Río Negro dijo que “son rocas a 4.000 metros congeladas que hoy no sirven para nada y no modifican ningún problema con el recurso hídrico“.

Desde el punto de vista de la ciencia, calificar a ciertos glaciares como inútiles no es una opinión sino que es una falsedad.

La glaciología define a los glaciares como masas de hielo permanentes que almacenan agua y cumplen funciones esenciales dentro del ciclo hidrológico.

Esa definición incluye glaciares descubiertos, glaciares cubiertos y glaciares de escombros. La presencia de roca en superficie no elimina el hielo ni su rol ambiental. Reducirlos a “piedras congeladas” es negar décadas de investigación.

Qué es un glaciar y por qué importa

Un glaciar no se mide por lo que se ve a simple vista ni por su rentabilidad económica. Muchos de los glaciares despreciados en el discurso libertario contienen hielo intersticial protegido por capas de sedimentos.

Esa cobertura actúa como aislante térmico y permite que el hielo se derrita más lentamente. El resultado es una liberación gradual de agua que sostiene ríos y acuíferos durante largos períodos secos, algo clave.

Cuando en el recinto se afirmó que estos glaciares “no aportan agua”, se ignoró un principio básico de la hidrología de montaña, y es que no todo el aporte hídrico es inmediato ni visible.

En regiones áridas y semiáridas de la cordillera argentina, estos reservorios son fundamentales para el abastecimiento humano, la agricultura y la estabilidad de cuencas enteras.

El ambiente periglacial que LLA desprecia

La “burrada” no se limita a los glaciares. El ambiente periglacial, también protegido por la ley aún vigente, cumple funciones ecosistémicas esenciales. Regula la temperatura del suelo, estabiliza laderas, reduce la erosión extrema y mantiene el equilibrio geomorfológico de zonas de alta montaña. Alterarlo implica acelerar la pérdida de hielo subterráneo y generar daños irreversibles.

Por eso resulta tan grave escuchar en el Senado afirmaciones como “no sirven para nada”. Ese desprecio por lo que no se entiende no es neutral sino que es funcional a una lógica que busca flexibilizar controles para habilitar actividades extractivas.

No hay debate científico serio que respalde esa postura. Hay, en cambio, una acumulación de evidencia que demuestra exactamente lo contrario.

Ignorancia que se vuelve política pública

Entonces, la Cámara alta dio media sanción a una reforma impulsada por el gobierno de Javier Milei que pretende redefinir qué formaciones quedan protegidas por la Ley de Glaciares. En ese marco, relativizar el valor de ciertos glaciares no es un error casual, es más bien una estrategia de discurso… y bastante berreta.

Organizaciones como Greenpeace Argentina y numerosos científicos alertaron que este enfoque pone en riesgo reservas estratégicas de agua en un país cada vez más golpeado por sequías.

Cuando legisladores de LLA confunden a propósito conceptos básicos y legislan desde esa mentira, el problema pasa a ser más que retórico, y se convierte en estructural.

Desprecian la ciencia y con tal de ganar “negocios” hablan de la inutilidad de los glaciares. A partir de esa falacia se vuelven peligrosas las decisiones que se toman sobre ellos. Pero los senadores libertarios lo saben, y no les importa quedar como ignorantes. O peor aún son ignorantes electos senadores.

FUENTE: Infocielo.com

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