En la previa del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, especialistas advierten sobre la importancia de reconocer los síntomas, buscar atención médica inmediata y controlar los factores de riesgo. El testimonio de un hombre que sufrió un ACV refleja por qué cada minuto es fundamental.
El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), una fecha que busca generar conciencia sobre una de las principales causas de discapacidad y muerte. En ese marco, el Ministerio de Salud bonaerense alertó sobre la importancia de identificar los síntomas a tiempo y destacó que estos episodios se diagnostican cada vez con mayor frecuencia en personas jóvenes.
Los accidentes cerebrovasculares ocurren cuando una parte del cerebro deja de recibir el flujo sanguíneo necesario para funcionar correctamente. Pueden ser isquémicos, cuando una arteria se obstruye, o hemorrágicos, cuando un vaso sanguíneo se rompe. En ambos casos, la rapidez de la atención médica resulta determinante para el pronóstico.
Las señales que no hay que ignorar
Uno de los principales desafíos es reconocer los síntomas y actuar sin demora. Entre las señales de alerta se encuentran el adormecimiento repentino de una parte del cuerpo, la dificultad para mover un brazo, las alteraciones en la expresión facial, los problemas para hablar, la pérdida del equilibrio y los dolores de cabeza muy intensos.
Para facilitar su identificación, especialistas difundieron una regla basada en el apellido Messi:
- M de Movimiento: pedirle a la persona que levante los brazos y observar si puede hacerlo.
- E de Expresión: solicitarle que sonría y comprobar si ambos lados del rostro se mueven de manera simétrica.
- S de Saber hablar: pedirle que repita una frase sencilla para detectar dificultades en el habla.
- S de Sensibilidad o estabilidad: prestar atención al adormecimiento de una mitad del cuerpo, la pérdida del equilibrio o un dolor de cabeza intenso.
- I de Imprescindible llamar a emergencias: ante una o más de estas señales, buscar asistencia médica de inmediato.
No es necesario que aparezcan todos los síntomas para sospechar un ACV. Ante cualquier señal repentina, es fundamental llamar al servicio de emergencias y no esperar a que desaparezca.
El testimonio de un hombre que reconoció lo que le estaba pasando
Pablo Santana, de 49 años, sufrió un ACV isquémico hace un año. El episodio comenzó cuando sintió que el lado izquierdo de su cuerpo se adormecía repentinamente. Aunque permanecía lúcido, perdió la capacidad de caminar por sus propios medios y debió apoyarse en un compañero de trabajo.
Tras ser trasladado al hospital San Martín de La Plata, los médicos detectaron una obstrucción en la arteria carótida y realizaron una intervención para restablecer la circulación.
Luego de casi un mes de internación, Pablo comenzó un proceso de rehabilitación para recuperar la movilidad de su pierna. Desde entonces, continúa con los ejercicios y el tratamiento para avanzar en su recuperación.
Su historia pone de relieve la importancia de reconocer las señales y recibir atención especializada cuanto antes.
La prevención también es fundamental
Según los datos difundidos por la cartera sanitaria bonaerense, alrededor del 80% de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo.
Para reducir las posibilidades de sufrir un episodio, los especialistas recomiendan controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol; realizar actividad física regularmente; mantener una alimentación saludable; reducir el consumo de sal y productos ultraprocesados; y evitar el tabaco.
También destacan la importancia de los controles médicos periódicos, ya que algunas de estas condiciones pueden desarrollarse durante años sin presentar síntomas evidentes.
Reconocer las señales, actuar sin perder tiempo y sostener hábitos saludables puede marcar la diferencia. Ante la sospecha de un ACV, cada minuto cuenta.
Fuente: Monte al Día y Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.